¿Por qué Don Julio?

Los últimos 34 años del fútbol argentino pueden concentrarse en sólo dos palabras: don, julio.

Don Julio es el poder, la inmovilidad: el poder que ha ganado el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino desde 1979, cuando asumió, y la inmovilidad a la que aún nos entregamos cada vez que escuchamos su apodo, la omnipotencia de un dios. Don Julio es nuestro castillo de Kafka, nuestro censor. En un país que ha cambiado con la velocidad del mundo, Don Julio es el miedo a cambiar.

En ninguna línea de este primer número encontrarán la palabra Grondona. No hay denuncias, no hay investigaciones en la Don Julio #1, pero así elegimos llamarnos porque para matar al padre primero hay que reconocerlo, aceptarlo, hacerse de él. Somos su apodo para ser su errata: donde Don Julio dice poder e inmovilidad, Don Julio debería decir añoranza y esperanza, el refugio de un periodismo que nos hartó; conformista, enlatado, un periodismo que consumimos y en el que trabajamos, pero que –creemos, gritamos– se puede mejorar. El cronista argentino Martín Caparrós ha escrito que “en su desesperación por pelearle espacio a la radio y a la televisión, los editores latinoamericanos suelen pensar medios gráficos para una rara especie que ellos se inventaron: el lector que no lee”. Don Julio

pensó un medio gráfico para otro raro lector: el que tiene ganas de leer.

Un nombre nunca se agota en el nombre: recién empieza en él. A ustedes quizá también les pusieron el de su madre o su padre. Bueno: somos Don Julio porque no tenemos nada que ver con él.

Editorial Don Julio #1 – Junio de 2013 .