El señor de las moscas

El señor de las moscas

El señor de las moscas

En junio de 2011, la FIFA inició una cacería: encontrar al árbitro que ese mismo mes había cobrado un inexistente penal en el séptimo minuto de descuento de un amistoso que Argentina perdió 4-1 con Nigeria. Un amistoso por el que –minutos antes– se había disparado una avalancha de apuestas a favor de un quinto gol. La FIFA nunca encontró a Ibrahim Chaibou. DON JULIO, sí. Sobornos, mafias, apuestas: todo lo que puede existir detrás de un partido de fútbol, en una historia fenomenal.

Historia publicada en la Revista Don Julio #3 | Texto: Leo Ruiz | Ilustraciones: Jorge Fantoni | Fotos: AFP y Roberto Bairo (Diario Olé)

 “Hacía muchísimo calor”, recuerda Federico Fazio desde su casa en Sevilla. “La cancha estaba en malas condiciones. El día anterior, Oscar Ustari se había roto una rodilla mientras nos entrenábamos. Ya en el partido, el árbitro inclinó la cancha muy a favor de ellos. A mí me cobró un penal poco entendible. Y al final nos regaló ese penal sin sentido. No entendíamos absolutamente nada.”

Aquel 1° de junio de 2011, Efe Ambrose, el central nigeriano del Celtic de Escocia, miraba a sus compañeros, sorprendido, buscando una respuesta. Y se reía. Todos, en realidad, se reían. Ambrose no había tocado la pelota con la mano, pero el árbitro había cobrado penal para Argentina, que perdía ya 4-0 con Nigeria. Era un amistoso disputado en el Stade National de Aduja, Nigeria, y Argentina, dirigida por Sergio Batista, había presentado una selección sub 25.

Iban 52 minutos del segundo tiempo cuando el árbitro cobró el penal.

El árbitro: Ibrahim Chaibou.

Esta historia comienza en 1996, en Niamey, capital de Níger, una ex colonia francesa ubicada al oeste del África. Chaibou tenía treinta años cuando cumplió su sueño: convertirse en árbitro de fútbol profesional. Ya había cumplido otro: ser militar.

Al principio, Chaibou dirigió partidos de la Ligue 1 Orange, la Primera División de Níger. Más tarde lo designarían para dirigir partidos internacionales en el África. Hasta ahí, todo bien: ningún penal raro, ningún tiempo de descuento excesivo.

O sea, un árbitro anónimo, sin pena ni gloria. Un blanco ideal.

La empresa singapurense Football 4U, que organizaba amistosos entre selecciones, era presidida por el businessman Dan Tan Seet Eng. Con sus colaboradores Wilson Raj Perumal y Antoni Santia Raj, Dan Tan Seet Eng se dedicaba a sobornar jugadores y árbitros poco mediáticos y con ingresos modestos, para que colaboraran en arreglar el resultado de los partidos que Football 4U organizaba.

En 2011, Wilson Raj Perumal fue encarcelado en Finlandia.

En su celular tenía el contacto de Chaibou.

Volvamos a Nigeria. Al 1° de junio de 2011, al Stade National de Aduja. La Selección que dirige Batista la pasa mal: Nigeria le gana a Argentina por primera vez en su historia. La aplasta, en realidad: 4-0. A los 45 minutos del segundo tiempo, Chaibou decide, sin justificación, agregar cinco más. Pero a los 50, no termina el partido. No: sigue, y a los 52 cobra un penal también injustificable. Cuando Mauro Boselli descuenta para Argentina, el cronómetro marca 53 minutos, 13 segundos.

Minutos antes, las casas de apuestas de Europa y la FIFA habían detectado una muy sospechosa –por absurda– avalancha de apuestas a favor de un quinto gol.

—Ya se terminó mi carrera de árbitro. Se terminó en 2011. Ahora estoy haciendo otra cosa, ¿por qué tendría que seguir hablando de eso? Yo ya me olvidé de esa historia— se enoja Chaibou cuando DON JULIO lo llama a su casa, en Niamey.

— Sólo le queremos preguntar cuestiones concretas de ese partido. Por ejemplo, usted cobró un penal a los 52 minutos del segundo tiempo pero había dado cinco de descuento.

— ¿Y?

— ¿Por qué siguió el partido si había dado sólo cinco de descuento?

— ¿En el Mundial no hubo 12 minutos de tiempo de descuento durante un partido? Ese día del que usted me habla hubo ocho cambios, más las lesiones. Además usted es el que dice que se jugaron ocho minutos más, pero yo digo que se jugaron cinco, mi cronómetro marcaba cinco. Para mí, el partido se terminó a los 50 minutos del segundo tiempo.

— Según el cronómetro oficial del partido, usted cobró el penal a los 52 del segundo tiempo y el gol fue a los 53.

— ¿Y el penal no es parte del juego? ¿No se puede cobrar en cualquier minuto, hasta en el último?

— No se debería cobrar dos minutos después del final del tiempo de descuento.

— ¿Pero terminé el partido antes de cobrar el penal o no?

— No.

—Entonces, estimo que estaba en mi derecho de cobrar el penal, ya que el partido seguía.

— El jugador nigeriano no tocó la pelota con la mano. Ni cerca estuvo.

—Eso no lo sé. En el momento, a mí me pareció que era mano y cobré penal.

— ¿Y en la repetición qué le pareció?

—No la vi. Era un partido amistoso, tenía otras cosas para hacer que volver a ver lo que había pasado.

El 29 de junio de 2011, cuatro semanas después del partido, la FIFA, a través de un vocero, Chris Eaton, anunció que iba a investigar el caso e interrogar a Chaibou, pero que todavía no podía: “Lo estamos buscando, pero no lo encontramos”.

La FIFA nunca encontraría a Chaibou.

Chaibou jura a DON JULIO no saber nada de Dan Tan Seet Eng, ni de Wilson Raj Perumal, ni de Football 4U. E insiste:

—Además de ese partido que usted menciona, no hubo ningún otro dirigido por mí investigado por la FIFA. ¡Ninguno!

Puede que Chaibou olvide el Sudáfrica Guatemala del 31 de mayo de 2010. O el Bahréin-Togo del 7 de septiembre de 2010. O el Bolivia-Venezuela del 7 de octubre de 2010. O aun el Ecuador-Venezuela del 17 de noviembre de 2010.

Encarcelado en Finlandia, Wilson Raj Perumal aceptó explicar todo el sistema de arreglo de partidos que llevaba adelante a través de Football 4U para beneficiar apostadores. Lo aceptó a cambio de una remisión de condena. Desde la cárcel, además, intercambió cartas con Zaihan Mohamed Yusof, un periodista singapurense.

Escribió en una carta fechada el 23 de junio de 2011:

“Antoni Santia Raj fue a Bolivia y llegó a un acuerdo con la Federación Boliviana. Después, contrató a Ibrahim Chaibou para el partido entre Bolivia y Venezuela del 7 de octubre de 2010, y vendió todo a un inversionista chino”.

Un mes después, en noviembre de 2010, Chaibou dirigiría otro partido en Sudamérica, entre Venezuela y Ecuador, que terminaría 4-1 a favor de Ecuador, con dos penales regalados. Los dos partidos llamaron la atención por la alta, altísima cantidad de apuestas que movieron.

En sus cartas, Wilson Raj Perumal lo nombra otra vez a Chaibou cuando menciona el Bahréin-Togo, del 7 de septiembre de 2010. Ese día, la selección togolesa se presentó con jugadores desconocidos. Todos eran amateurs, y todavía hoy no se sabe siquiera si eran togoleses. Una falsa selección de Togo era.

Bahréin ganó 3-0, con cinco goles anulados por Chaibou.

La Federación de Bahréin se quejó, la FIFA investigó y, como siempre, no pasó nada.

Escribió Wilson Raj Perumal:

“El acuerdo del partido de Togo no consistía en que ese equipo perdiera. Los jugadores tenían que jugar a morir para que hubiera pocos goles. La verdad que no sabía lo del equipo falso, eso no lo manejé yo, mi única responsabilidad era cerrar el arreglo. A Ibrahim Chaibou lo contratamos también para que hubiera la menor cantidad de goles posibles. Muchísimos apostantes en Singapur habían hecho sus mayores ganancias siguiéndome, y sabían que tenía buenas relaciones con el equipo de Togo. Entonces, apostaron por una derrota de Togo por cuatro goles o más. Ahí fue cuando tuve que ir en contra de ellos, de tal manera de que mi apuesta valiera muchísimo. Ahora saben por qué Chaibou anuló cinco goles durante ese partido”.

Viajemos ahora a Sudáfrica, que se está preparando para el Mundial y es la elegida de los singapurenses. La Federación Sudafricana acepta confiar sus amistosos a Football 4U. Chaibou, lógico, será el árbitro de sus partidos contra Guatemala y Dinamarca. El primero se juega en el Peter Mokaba Stadium de Polokwane. Sudáfrica golea 5-0, y Chaibou inventa tres penales. Otra vez, investigaciones de la FIFA y de la Federación Sudafricana. Robert Sithole, árbitro sudafricano presente en el partido, reconoció haber acompañado a Chaibou al Bidvest Bank, donde lo vio “depositar cien mil dólares en billetes de cien, que hizo transferir a su mujer en Níger”.

Cien mil dólares era lo que pagaba siempre Wilson Raj Perumal.

Steve Goddard, jefe de los árbitros de la Federación Sudafricana, reconoció haber recibido amenazas de muerte de Wilson Raj Perumal cuando decidió cambiar a Chaibou por otro sudafricano, Matthew Dyer, antes del partido siguiente, contra Dinamarca.

El 28 de diciembre de 2011, Chaibou convocó a los periodistas nigerinos en la sede de la Federación, en Niamey. Confirmó allí su retiro, y hasta anunció la organización de un “torneo de despedida” en el que participarían el Sahel FC, la Asociación Deportiva de la Gendarmería Nacional de Níger, la Unión Deportiva de las Fuerzas Armadas de Burkina Faso y los Gris Masters de Nigeria.

—Tuve la suerte de dirigir partidos en Asia y en América. Me crucé con grandes equipos europeos, como Dinamarca en Sudáfrica (el partido que al final no dirigió). También con Corea del Norte (contra Bahréin en 2010, otro partido que aparece en las cartas de Wilson Raj Perumal), un equipo asiático. Me invitaron a Bolivia y a Ecuador. Gracias al fútbol, visité muchos países, y eso me dio mucha experiencia.

En la Federación de Níger nos atiende Djibrilla Hima Himadou, su presidente. Como Chaibou, es militar, y fue uno de los líderes de dos golpes de Estado en Níger, en 1999 y 2010. Lo apodan Pelé. Cuando le preguntamos por las sospechas sobre Chaibou, se enoja:

—Mire, acá Ibrahim Chaibou dirigió durante muchos años partidos de nuestra Liga, y de lo que yo sepa, nunca tuvo ningún problema. Ningún problema.

Nos cuenta Omar Moussa, un periodista nigerino:

—Chaibou está muy activo todavía, no se sabe bien qué está haciendo, pero siempre que juega Níger de local está ahí con los árbitros del partido. En un momento se escuchó algo de corrupción, en Latinoamérica creo, pero no hubo sanciones ni nada. Entonces todo el mundo se olvidó de esta historia acá, y nunca más se habló del tema. Con Lucien Bouchardeau son los árbitros más exitosos de Níger. Pero Chaibou tiene una opinión mucho más positiva en el país. Se portó bien durante su carrera, a diferencia de Bouchardeau, quien arruinó la suya al no respetar su derecho de reserva.

Durante el Mundial de 1998 en Francia, Bouchardeau dirigió el 2-2 entre Chile e Italia por la primera ronda. El nigerino acertó al cobrar un penal a favor de Italia a cinco minutos del final. Días después, le daría una entrevista al diario italiano Tuttosport, iniciativa que estaba prohibida por la FIFA. Fue suspendido. En 2012, con problemas económicos, fue a la FIFA entre lágrimas, reclamando dinero a cambio de información sobre la corrupción en el fútbol africano. Entregó un informe, y Joseph Blatter le dio 25 mil dólares “por razones humanitarias y a cambio de informaciones”.

Llamamos a Bouchardeau:

— Lo conozco muy bien a Chaibou, porque lo formé yo, en 1995. Y les voy a decir la verdad: no aprobó el test para ser árbitro profesional. Se sacó un 9/20, cuando la nota mínima para aprobar era 14. Pero el presidente de la comisión de los árbitros en Níger nos lo impuso. Lamentablemente, así funciona África. Y luego, pasó directamente de ser árbitro de distritos a árbitro internacional, algo imposible legalmente. No tiene sentido compararme con él. Yo era árbitro de Categoría 1 en la FIFA, él ni llegó a la 4. Él no estuvo en ninguna competición mayor, dirigió apenas una CAN de militares, nada más, ¿se dan cuenta? Por eso terminó su carrera en las apuestas internacionales. Después del partido de Argentina se hizo construir casas por más de cien mil dólares y les regaló una 4×4 a cada una de sus tres esposas.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *